Libros de Marcel Schwob

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En su juventud, Marcel Schwob mantuvo una intensa y profunda relación con una joven prostituta del barrio obrero, Louise, que sería el amor de su vida. El libro de Monelle fue escrito a partir del profundo dolor que le provocó su muerte en 1893. Más que una narración, nos encontramos con un hermoso poema, inquietante y extrañamente vital, escrito totalmente desde dentro. Un texto replet...


Vidas imaginarias (1895) narra la "vida de algunos poetas, dioses, asesinos y piratas, así como de varias princesas y damas galantes...". Pero no lo hace a la manera convencional de los biógrafos, que sólo apreciaban la ’Vida pública o la gramática", "las ideas de los grandes hombres" y aquellos puntos en que sus vidas "se unieron a las acciones generales", sino de una manera artístic...


Marcel Schwob (1867-1905), escritor clave del París de fin de siglo, escribiÛ toda su obra entre los 24 y 29 años en una prosa que aspiraba a ser lo más clara y neta posible, y que a su amigo Rémy Gourmot le parecía de "una sencillez pavorosamente compleja" Así, por ejemplo, sucede en Espiciligio, Mimos, Vidas imaginarias (los tres publicados en Siruela, 1997), El rey de la máscara de...


"En todas las partes del mundo escribió una vez J. L. Borges hay devotos de Marcel Schwob que constituyen pequeñas sociedades secretas." Sutil y cultivado como pocos, extravagante y de corazón aventurero, le ha sobrevivido su legendaria erudición y unos cuantos libros extraordinarios e inclasificables, que asombrosamente escribió entre los 24 y 29 años....


Como aquel español que por la virtud de unos libros llegó a ser «don Quijote», Schwob, antes de ejercer y enriquecer la literatura, fue un maravillado lector. Le tocó en suerte Francia, el más literario de los países. Le tocó en suerte el siglo XIX, que no desmerecía del anterior (...) Sus Vidas imaginarias datan de 1896. Para su escritura inventó un método curioso. Los protagonist...


En Ensayos y Perfiles accedemos a una forma de crítica literaria que desgraciadamente hemos perdido. A cuenta de inmanencias y textualidades apenas quedan ya escritores que, como Schwob, se lean con el placer que brindan el talento incisivo, la visión personal y la escritura elegante. El joven estudioso sabe mucho, lee con penetración. interpreta con una intuición certera, y nos deja siempre e...